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Telarañas: Nueva mina de oro para ADN ambiental

MIT Technology Review •
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Contar criaturas es fundamental para la conservación, pero los censos tradicionales son laboriosos y costosos. En la última década, los biólogos han recurrido al ADN ambiental (eDNA)—material genético que dejan los seres vivos y que se recoge de heces, suelo, agua y aire—para monitorear especies en peligro y detectar invasoras.

Más recientemente, los científicos han descubierto una mina de oro de eDNA: las telarañas. El material naturalmente pegajoso atrapa bio-detritos como saliva y polen de plantas y animales cercanos. Todo ser vivo deja caer abundante ADN, y las redes lo capturan fácilmente. "Probablemente sea uno de los mejores sustratos que hemos usado y probado hasta la fecha", dice Joshua Newton, ecólogo molecular en la Universidad Curtin en Perth, Australia. Newton comparó la biodiversidad en telarañas con otras fuentes cerca de un zoológico y santuario de vida silvestre a las afueras de Perth. Ninguna herramienta pasiva igualó la capacidad de las telarañas para identificar vertebrados, haciendo eco de resultados de un estudio similar realizado en Francia.

Para obtener datos significativos, los investigadores tuvieron que destruir unas 40 telarañas. Ese problema llamó la atención de Angela Mc Gaughran, genómica en la Universidad de Waikato de Nueva Zelanda. Ella envolvió perchas con telarañas falsas de una tienda de Halloween y las colgó afuera. El material sintético atrapó eDNA de vacas, ovejas y aves exóticas cercanas, y detectó esporas fúngicas mejor que las telarañas reales. Su grupo ahora desarrolla experimentos más grandes para ver si las telarañas artificiales pueden imitar baratamente los superpoderes de captura de ADN de las telarañas naturales.