Los líderes empresariales estadounidenses que ayudaron a reelegir a Donald Trump en 2024 ahora están reconsiderando su apoyo, ya que su influencia política disminuye. Inicialmente respaldaron a Trump por las prometidas recortes fiscales, la desregulación y la protección contra las regulaciones de la UE, creyendo que podría canalizar la ira populista mientras generaba beneficios económicos. Sin embargo, el fracaso de Trump para cumplir sus promesas económicas, combinado con políticas comerciales disruptivas y relaciones internacionales dañadas, ha llevado a un creciente arrepentimiento entre los líderes corporativos. La perspectiva para las elecciones intermedias parece sombría, y antes incluso de que los números de Trump en las encuestas disminuyeran, sus aranceles unilaterales e insultos hacia aliados chocaban con los intereses comerciales que favorecen un comercio global estable.
Los líderes querían un presidente que redujera impuestos y regulaciones, no uno que interrumpiera el comercio en el Estrecho de Ormuz o se aliara con Putin en la guerra de Ucrania—acciones vistas como amenazas existenciales para Europa y perjudiciales para la posición económica de EE. UU. El caso A de este cambio es Jamie Dimon de JPMorgan, quien, aunque nunca fue un defensor ferviente del MAGA, ha defendido recientemente un amplio acuerdo de libre comercio con la UE—oponiéndose directamente al enfoque de Trump. Dimon cuidadosamente presentó su propuesta como no confrontacional, llamándola un acuerdo “uno hermoso” pero que contrasta marcadamente con la política de la administración. Muchos CEOs han expresado privadamente incomodidad con la agenda MAGA, pidiendo disculpas por la conducta de Trump y reconociendo su daño a Estados Unidos y al mundo. Algunos, como un inversor de capital riesgo en Nueva York que se describe como “muy conservador”, admiten sentir vergüenza por las acciones de EE. UU. e identificándose como globalistas, ansiosos por reparar los lazos transatlánticos.
Los líderes empresariales están esperando el momento adecuado para manifestarse, conscientes de que el temporismo es crítico—demasiado pronto implica riesgos, demasiado tarde implica perder influencia. La traición de Trump hacia Ucrania y su apoyo abierto a Putin podrían servir como catalizador para una disidencia corporativa más amplia.
Fuente: Financial Times Companies · Resumido por HeadlinesBriefing