Gretchen Neff Lambert recuerda su primer examen en el MIT, Introducción a la Química del Estado Sólido (3.091), que realizó en el otoño de 1980. Obtuvo 49 sobre 100, una experiencia que describe como desalentadora. El momento que cambió su perspectiva llegó cuando su auxiliar de docencia, Leszek Pawlowicz, Ph D '87, le devolvió el examen con una gran sonrisa y le dijo que esperaba verla duplicar su calificación en el siguiente control.
Lambert se tomó el mensaje muy en serio. Estudiar en el MIT era muy distinto a estudiar en la escuela secundaria, pero obtuvo un 100 en el siguiente control y se graduó con calificaciones lo bastante sólidas para entrar en un posgrado. En su opinión, bastó un primer empujón seguido de una mano amiga que la ayudó a levantarse.
Décadas después, Lambert retomó el contacto con Pawlowicz, quien respondió con una nota encantadora. Ella dijo que le había hecho bien contarle cuánto había significado para ella su aliento. Su historia subraya cómo un buen auxiliar puede dejar una huella duradera en el camino de un estudiante.
El artículo forma parte de los perfiles de exalumnos de MIT Technology Review, que los lectores pueden explorar en línea.
Fuente: MIT Technology Review · Resumido por HeadlinesBriefing