El gobierno del Reino Unido aprobó el yacimiento de gas Jackdaw, más pequeño, en el Mar del Norte, mientras que el yacimiento petrolero Rosebank, más grande, sigue en el limbo. Ambos proyectos pertenecen a una empresa conjunta de Shell y Equinor y recibieron una aprobación inicial en 2022 y 2023, pero desde entonces han enfrentado años de incertidumbre legal.
Gran parte del debate sobre los proyectos en el Mar del Norte se centra en el impacto ambiental de la extracción, más que en la producción final de petróleo y gas. El artículo sostiene que los proyectos más grandes generan más energía y empleo, mientras que el gas nacional mejora la seguridad del suministro. Como el Reino Unido importa gasolina y diésel a pesar de exportar petróleo crudo, la distinción entre uso interno y exportación no es tan clara.
El economista Dieter Helm señala que el cambio climático es un problema global y que el verdadero impacto climático del Reino Unido proviene de las emisiones asociadas a la demanda, no del lugar de producción. En la medida en que Jackdaw y Rosebank no alteren la demanda total de combustibles fósiles, ambos deberían aprobarse.
Aunque algunos activistas sostienen que aprobar todos los proyectos sin desarrollar podría bajar los precios y frenar la adopción de energías renovables, la barrera real sigue siendo el costo relativamente alto de las renovables. Los esfuerzos de China por reducir el costo de los paneles solares, los vehículos eléctricos y las baterías han impulsado la transición más que las políticas que restringen el suministro de combustibles fósiles. Mitigar el cambio climático exige avanzar en múltiples soluciones simultáneamente, no solo reducir el uso de combustibles fósiles.
Fuente: Financial Times Companies · Resumido por HeadlinesBriefing