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Por qué los escándalos políticos ya no terminan carreras

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Los escándalos dominaron el verano de 2026. Max Miller, un miembro republicano del Congreso, fue acusado por su exesposa de agredirla físicamente a ella y a su hija de niño. Ken Paxton, el fiscal general de Texas y candidato republicano al Senado, había sido acusado por cargos de fraude de valores y destituido por acusaciones que incluían soborno, derelición de deber, obstrucción de la justicia y abuso de la confianza pública. Graham Platner, un candidato demócrata al Senado en Maine, enfrentó meses de acusaciones, culminando en la afirmación de una exnovia de que él la había violado años atrás. Todos negaron las acusaciones; el juicio de destitución de Paxton terminó en absolución, y él llegó a un acuerdo para evitar un juicio criminal, pagando $300,000 sin admitir culpa.

Platner sufrió la única consecuencia importante, abandonando su campaña. Miller siguió buscando la reelección. Paxton ganó las primarias republicanas de Texas, desplazando a John Cornyn, un senador de larga trayectoria que claramente está menos involucrado en escándalos. Parece que los escándalos están perdiendo su poder.

El New York Times argumenta que esto no es simplemente una muerte de la vergüenza en la vida estadounidense. Ezra Klein llamó a la desvergüenza de Donald Trump su “superpoder” en 2015. Las fortunas de Trump permanecieron florecientes después de ser acusado dos veces, declarado responsable civilmente por abuso sexual y enriquecerse con miles de millones de dólares en el cargo. El patrón es global, incluyendo al primer ministro socialista de España que continúa en el cargo pese a los escándalos que afectan a su administración y familia.

La investigación de ciencias políticas sugiere que la polarización partidista, más que la desvergüenza estadounidense, ha roto la cadena entre la conducta indebida y la reacción pública y el castigo. El científico político Theodore Lowi define el escándalo como “corrupción revelada”. Separar la revelación de la reacción socava la responsabilidad democrática, erosiona la confianza en el gobierno y las instituciones públicas, amplía la polarización y permite más corrupción, abuso y violación de la ley.

Entidades clave: Empresas: New York Times | Personas: Ken Paxton, Max Miller, Graham Platner, John Cornyn, Ezra Klein, Donald Trump, Theodore Lowi | Ubicaciones: Texas, Maine, América, estadounidense, España

Preguntas frecuentes: ¿Por qué los escándalos son menos propensos a terminar las carreras de los políticos?

La polarización partidista ahora bloquea la cadena entre la conducta indebida y la reacción pública y el castigo, debilitando la responsabilidad democrática y permitiendo que los escándalos tengan menos consecuencias políticas.

Pregunta frecuente: ¿Por qué los escándalos son menos propensos a terminar las carreras de los políticos?

Respuesta: La polarización partidista ahora bloquea la cadena entre la conducta indebida y la reacción pública y el castigo, debilitando la responsabilidad democrática y permitiendo que los escándalos tengan menos consecuencias políticas.