Durante casi 60 años, el autor ha dividido su tiempo entre Israel y América del Norte, observando una creciente brecha entre los liberales estadounidenses y el sionismo. Las encuestas recientes muestran una disminución de la simpatía por Israel entre los demócratas jóvenes, y algunos activistas incluso culpan a los \"supremacistas blancos sionistas\" de problemas locales. El autor argumenta que el sionismo político tradicional está anticuado, pero el sionismo cultural—arraigado en valores liberales seculares—sigue siendo vital.
Esta forma de sionismo se alinea con los ideales democráticos y representa a los ciudadanos más progresistas e internacionalmente orientados de Israel. Los progresistas estadounidenses deberían apoyar este movimiento en lugar de descartar por completo a Israel, lo que solo fortalece a los populistas de derecha. El debate sobre si un estado judío puede ser democrático sigue siendo central, pero el sionismo cultural ofrece un camino a seguir que es a la vez judío y liberal.
Fuente: New York Times Top Stories · Resumido por HeadlinesBriefing