Polvos potentes pueden producir un estado casi catatónico, particularmente en aquellos que no han probado el fármaco antes. El ketamina, un anestésico disociativo, puede inmovilizar a los usuarios al interrumpir la comunicación entre regiones cerebrales responsables de la percepción y el movimiento. Este efecto es más pronunciado en usuarios novatos cuyas cerebros no han desarrollado tolerancia al impacto del fármaco en los receptores de glutamato.
Profesionales médicos señalan que aunque el efecto inmovilizante puede resultar inquietante, por lo general es temporal y depende de la dosis. El fenómeno subraya la importancia de entornos controlados cuando el ketamina se usa terapéuticamente. Los usuarios recreativos enfrentan riesgos mayores debido a la potencia impredecible y la falta de supervisión.
Expertos en salud aconsejan contra el uso sin supervisión, especialmente para consumidores por primera vez. Comprender esta respuesta ayuda a informar estrategias de reducción de daños y directrices clínicas para la administración de ketamina.
Fuente: New York Times Top Stories · Resumido por HeadlinesBriefing