A pesar de la decepción con Cities: Skylines 2, el autor vuelve repetidamente por una profunda necesidad interior de construir. El juego se siente como una extensión moderna del juego infantil con coches de juguete y ciudades miniatura. Se centra en la estética, criticando cómo superficies planas, cuadradas y anti-naturales hacen que las ciudades se sientan sin vida.
El autor argumenta que los detalles realistas como escaleras, baches, basura, graffiti y formas orgánicas faltan, haciendo que las ciudades se vean 'sanitizadas' y neuroticas. Las ciudades reales contienen áreas pobres, casas abandonadas y rastros de naturaleza e historia, que añaden alma y carácter. El autor espera que juegos futuros o DLCs incorporen estos elementos, permitiendo a los jugadores crear entornos urbanos más auténticos e inmersivos sin tener que gastar un tiempo excesivo en micro-gestión.
Fuente: Hacker News · Resumido por HeadlinesBriefing