TP-Link se ha comprometido a fabricar routers en Estados Unidos para ganarse el favor de la administración Trump, en medio de investigaciones de seguridad en curso. La empresa enfrenta una prohibición de vender sus routers más recientes en el país, mientras que rivales como Netgear y Asus han recibido exenciones. TP-Link instó a la administración a aplicar criterios de revisión coherentes y subrayó que sus productos estadounidenses utilizan datos cifrados alojados en la infraestructura de Amazon Web Services en Virginia. La compañía niega compartir datos con gobiernos extranjeros.
Sin embargo, TP-Link se enfrenta a la oposición de los fiscales generales estatales republicanos. Los fiscales generales de Florida, Montana, Iowa y Nebraska demandaron a la empresa este mes, alegando que engañó a los consumidores sobre sus vínculos con China y sus riesgos de seguridad. Una coalición de 21 fiscales generales republicanos también cuestionó las afirmaciones de TP-Link sobre la seguridad de sus routers y su independencia de China, y pidió a la FCC que exija soluciones y proteja a los usuarios de la explotación por parte del Partido Comunista Chino.
Estos desafíos legales y regulatorios ponen de relieve la tensión entre los cambios operativos de TP-Link y el escrutinio geopolítico persistente sobre su hardware.
Fuente: Ars Technica · Resumido por HeadlinesBriefing