El ejército de EE. UU. compite por desarrollar productos sanguíneos de conservación prolongada. En febrero de 2007, un helicóptero militar estadounidense que transportaba sangre a un hospital de campaña fue derribado en Irak, y murieron los siete tripulantes, un recordatorio de los riesgos del transporte de sangre, que tiene una vida útil limitada y a menudo escasea. Ahora, un programa de DARPA de 73 millones de dólares busca crear versiones estables de plasma, plaquetas y glóbulos rojos.
La idea es desarrollar productos sanguíneos desecados que puedan almacenarse durante largos periodos y desplegarse rápidamente en el campo de batalla. El proyecto pretende que para 2029 haya bolsas de productos sanguíneos desecados desplegadas en el terreno. Pero lograrlo será difícil, y los investigadores aún tienen dudas importantes sobre la seguridad y la eficacia de las alternativas sintéticas.
Por otra parte, We Lion New Energy, una empresa china, trabaja en baterías híbridas líquido-sólido que podrían ofrecer más potencia para coches eléctricos, barcos y drones, con mayor densidad energética que las baterías de iones de litio. En 2023, We Lion lanzó un paquete de baterías junto con el fabricante de vehículos eléctricos Nio que ofrecía una autonomía de más de 1000 kilómetros. Ahora la compañía desarrolla baterías con una densidad energética aún mayor, aunque ampliar la producción y competir en costes siguen siendo desafíos importantes.
El boletín también informa de que el FBI ha arrestado a un ingeniero de OpenAI, acusado de colocar un dispositivo oculto de cámara y micrófono, presuntamente descubierto conectado al puerto USB de un televisor.
Fuente: MIT Technology Review · Resumido por HeadlinesBriefing